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Mostrando las entradas etiquetadas como Luis de Góngora

Soledad primera, Luis de Góngora y Argote

Soledad primera, Luis de Góngora y Argote Era del año la estación florida en que el mentido robador de Europa (media luna las armas de su frente, y el Sol todos los rayos de su pelo), luciente honor del cielo, en campos de zafiro pace estrellas, cuando el que ministrar podía la copa a Júpiter mejor que el garzón de Ida, náufrago y desdeñado, sobre ausente, lagrimosas de amor dulces querellas da al mar, que condolido, fue a las ondas, fue al viento el mísero gemido, segundo de Arïón dulce instrumento. Del siempre en la montaña opuesto pino al enemigo Noto, piadoso miembro roto, breve tabla, delfín no fue pequeño al inconsiderado peregrino, que a una Libia de ondas su camino fió, y su vida a un leño. Del Océano pues antes sorbido, y luego vomitado no lejos de un escollo coronado de secos juncos, de calientes plumas, alga todo y espumas, halló hospitalidad donde halló nido de Júpiter el ave. Besa la arena, y de la rota nave aquella parte poca que le expuso en la playa dio a la roca; q...

"Romance de Angélica y Medoro", Luis de Góngora y Argote

En un pastoral albergue Que la guerra entre unos robles Lo dejó por escondido O lo perdonó por pobre, Do la paz viste pellico Y conduce entre pastores Ovejas del monte al llano Y cabras del llano al monte, Mal herido y bien curado, Se alberga un dichoso joven, Que sin clavarle Amor flecha Le coronó de favores. has venas con poca sangre, Los ojos con mucha noche, Lo halló en el campo aquella Vida y muerte de los hombres. Del palafrén se derriba, No porque al moro conoce, Sino por ver que la yerba Tanta sangre paga en flores. Límpiale el rostro, y la mano Siente al Amor que se esconde Tras las rosas, que la muerte Va violando sus colores. Escondióse tras las rosas, Porque labren sus arpones El diamante del Catay Con aquella sangre noble. Ya le regala los ojos, Ya le entra, sin ver por dónde, Una piedad mal nacida Entre dulces escorpiones. Ya es herido el pedernal, Ya despide el primer golpe Centellas de agua, ¡oh piedad, Hija de padres traidores! Yerbas le aplica a sus llagas, Que si no ...

"La más bella niña", Luis de Góngora

La más bella niña De nuestro lugar, Hoy viuda y sola Y ayer por casar, Viendo que sus ojos A la guerra van, A su madre dice Que escucha su mal: Dejadme llorar Orillas del mar. Pues me disteis, madre, En tan tierna edad Tan corto el placer, Tan largo el penar, Y me cautivasteis De quien hoy se va Y lleva las llaves De mi libertad, Dejadme llorar Orillas del mar. En llorar conviertan Mis ojos de hoy más El sabroso oficio Del dulce mirar, Pues que no se pueden Mejor ocupar Yéndose a la guerra Quien era mi paz. Dejadme llorar Orillas del mar. No me pongáis freno Ni queráis culpar; Que lo uno es justo, Lo otro por demás. Si me queréis bien No me hagáis mal; Harto peor fuera Morir y callar. Dejadme llorar Orillas del mar. Dulce madre mía, ¿Quién no llorará, Aunque tenga el pecho Como un pedernal, Y no dará voces Viendo marchitar Los más verdes años De mi mocedad? Dejadme llorar Orillas del mar. Váyanse las noches, Pues ido se han Los ojos que hacían Los míos velar; Váyanse, y no vean Tanta s...

"Ándeme yo caliente y ríase la gente", Luis de Góngora

Traten otros del gobierno  del mundo y sus monarquías,  mientras gobiernan mis días  mantequillas y pan tierno;  y las mañanas de invierno  naranjada y aguardiente,  y ríase la gente.    Coma en dorada vajilla  el Príncipe mil cuidados  como píldoras dorados,  que yo en mi pobre mesilla  quiero más una morcilla  que en el asador reviente,  y ríase la gente.    Cuando cubra las montañas  de blanca nieve el enero,  tenga yo lleno el brasero  de bellotas y castañas,  y quien las dulces patrañas  del Rey que rabió me cuente,  y ríase la gente.    Busque muy en buena hora  el mercader nuevos soles;  yo conchas y caracoles  entre la menuda arena,  escuchando a Filomena  sobre el chopo de la fuente,  y ríase la gente.    Pase a media noche el mar  y arda en amorosa llama  Leandro por ver su dama;  que yo más quiero pasar ...