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Mostrando las entradas etiquetadas como Arthur Rimbaud

"Sueño para el invierno", Arthur Rimbaud

                                                                               a ella... En el invierno viajaremos en un vagón de tren con asientos azules. Seremos felices. Habrá un nido de besos oculto en los rincones. Cerrarán sus ojos para no ver los gestos en las últimas sombras, esos monstruos huidizos, multitudes oscuras de demonios y lobos. Y luego en tu mejilla sentirás un rasguño... un beso muy pequeño como una araña suave correrá por tu cuello... Y me dirás: «¡búscala!», reclinando tu cara -y tardaremos mucho en hallar esa araña, por demás indiscreta. Poeta francés (1854-1891). Junto con Baudelaire, de quien recibió notable influencia, es conocido por el mote de poeta maldito. __________________ Letras de acá y de allá. Blog de literatura

"Sol y carne", Arthur Rimbaud

¡Si volviera el tiempo, el tiempo que fue! Porque el hombre ha terminado, el hombre          representó ya todos sus papeles. En el gran día, fatigado de romper los ídolos, resucitará, libre de todos sus dioses, y, como es del cielo, escrutará los cielos. El ideal, el pensamiento invencible, eterno, todo el dios que vive bajo su arcilla carnal se alzará, se alzará, arderá bajo su frente. Y cuando le veas sondear el inmenso horizonte, vencedor de los viejos yugos, libre de todo miedo, te acercarás a darle la santa redención. Espléndida, radiante, del seno de los mares, tú surgirás, derramando sobre el Universo con sonrisa infinita el amor infinito, el mundo vibrará como una inmensa lira bajo el estremecimiento de un beso inmenso... El mundo tiene sed de amor: tú la apaciguarás, ¡oh esplendor de la carne! , ¡oh esplendor ideal ¡Oh renuevo de amor, triunfal aurora en la que doblegando a sus pies los dioses y los héroes, la blanca Calpigia y el pequeñ...

"Sensación", Arthur Rimbaud

Iré, cuando la tarde cante, azul, en verano, herido por el trigo, a pisar la pradera; soñador, sentiré su frescor en mis plantas y dejaré que el viento me bañe la cabeza. Sin hablar, sin pensar, iré por los senderos: pero el amor sin límites me crecerá en el alma. Me iré lejos, dichoso, como con una chica, por los campos , tan lejos como el gitano vaga. Marzo de 1870 Poeta francés (1854-1891). Junto con Baudelaire, de quien recibió notable influencia, es conocido por el mote de poeta maldito. __________________ Letras de acá y de allá. Blog de literatura

"Primera velada", Arthur Rimbaud

Desnuda, casi desnuda; y los árboles cotillas a la ventana arrimaban, pícaros, su fronda pícara. Asentada en mi sillón, desnuda, juntó las manos. Y en el suelo, trepidaban, de gusto, sus pies, tan parvos. -Vi cómo, color de cera, un rayo con luz de fronda revolaba por su risa y su pecho -en la flor, mosca , -Besé sus finos tobillos. Y estalló en risa, tan suave, risa hermosa de cristal. desgranada en claros trinos... Bajo el camisón, sus pies -¡Basta, basta!» -se escondieron. -¡La risa, falso castigo del primer atrevimiento! Trémulos, pobres, sus ojos mis labios besaron, suaves: -Echó, cursi, su cabeza hacia atrás: «Mejor, si cabe...! Caballero, dos palabras...»» -Se tragó lo que faltaba con un beso que le hizo reírse... ¡qué a gusto estaba! -Desnuda, casi desnuda; y los árboles cotillas a la ventana asomaban, pícaros, su fronda pícara. Poeta francés (1854-1891). Junto con Baudelaire, de quien recibió notable influencia, es conocido por el mote de poeta maldito. __________________ Letr...

"Ofelia", Arthur Rimbaud

Ofelia I En las aguas profundas que acunan las estrellas, blanca y cándida, Ofelia flota como un gran lirio, flota tan lentamente, recostada en sus velos... cuando tocan a muerte en el bosque lejano. Hace ya miles de años que la pálida Ofelia pasa, fantasma blanco por el gran río negro; más de mil años ya que su suave locura murmura su tonada en el aire nocturno. El viento, cual corola, sus senos acaricia y despliega, acunado, su velamen azul; los sauces temblorosos lloran contra sus hombros y por su frente en sueños, la espadaña se pliega. Los rizados nenúfares suspiran a su lado, mientras ella despierta, en el dormido aliso, un nido del que surge un mínimo temblor... y un canto, en oros, cae del cielo misterioso. II ¡Oh tristísima  Ofelia, bella como la nieve, muerta cuando eras niña, llevada por el río! Y es que los fríos vientos que caen de Noruega te habían susurrado la adusta libertad. Y es que un arcano soplo, al blandir tu melena, en tu mente traspuesta metió voces extrañas...

"¡La hemos vuelto a hallar!...", Arthur Rimbaud

¡La hemos vuelto a hallar! ¿Qué?, la Eternidad. Es la mar mezclada con el sol. Alma mía eterna, cumple tu promesa pese a la noche solitaria y al día en fuego. Pues tú te desprendes de los asuntos humanos, ¡De los simples impulsos! Vuelas según.. Nunca la esperanza, no hay oriente. Ciencia y paciencia. El suplicio es seguro. Ya no hay mañana, brasas de satén, vuestro ardor es el deber. ¡La hemos vuelto a hallar! -¿Qué?- -La Eternidad. Es la mar mezclada con el sol. Poeta francés (1854-1891). Junto con Baudelaire, de quien recibió notable influencia, es conocido por el mote de poeta maldito. __________________ Letras de acá y de allá. Blog de literatura

"La brisa", Arthur Rimbaud

En su retiro de algodón, con suave aliento, duerme el aura: en su nido de seda y lana, el aura de alegre mentón Cuando el aura levanta su ala, en su retiro de algodón y corre do la flor lo llama su aliento es un fruto en sazón. ¡Oh, el aura quintaesenciada! ¡Oh, quinta esencia del amor! ¡Por el rocío enjugada, qué bien me huele en el albor! Jesús, José, Jesús, María. Es como el ala de un halcón que invade, duerme y apacigua al que se duerme en oración. Poeta francés (1854-1891). Junto con Baudelaire, de quien recibió notable influencia, es conocido por el mote de poeta maldito. __________________ Letras de acá y de allá. Blog de literatura

"El baile de los ahorcados", Arthur Rimbaud

En la horca negra bailan, amable manco, bailan los paladines, los descarnados danzarines del diablo; danzan que danzan sin fin los esqueletos de Saladín. ¡Monseñor Belzebú tira de la corbata de sus títeres negros, que al cielo gesticulan, y al darles en la frente un buen zapatillazo les obliga a bailar ritmos de Villancico! Sorprendidos, los títeres, juntan sus brazos gráciles: como un órgano negro, los pechos horadados , que antaño damiselas gentiles abrazaban, se rozan y entrechocan, en espantoso amor. ¡Hurra!, alegres danzantes que perdisteis la panza , trenzad vuestras cabriolas pues el tablao es amplio, ¡Que no sepan, por Dios, si es danza o es batalla! ¡Furioso, Belzebú rasga sus violines! ¡Rudos talones; nunca su sandalia se gasta! Todos se han despojado de su sayo de piel: lo que queda no asusta y se ve sin escándalo. En sus cráneos, la nieve ha puesto un blanco gorro. El cuervo es la cimera de estas cabezas rotas; cuelga un jirón de carne de su flaca barbilla: parecen, cuando ...

"El ángel y el niño", Arthur Rimbaud

El nuevo año ha consumido ya la luz del primer día; luz tan agradable para los niños, tanto tiempo esperada y tan pronto olvidada, y, envuelto en sueño y risa, el niño adormecido se ha callado... Está acostado en su cuna de plumas; y el sonajero ruidoso calla, junto a él, en el suelo. Lo recuerda y tiene un sueño feliz: tras los regalos de su madre, recibe los de los habitantes del cielo. Su boca se entreabre, sonriente, y parece que sus labios entornados invocan a Dios. Junto a su cabeza, un ángel aparece inclinado: espía los susurros de un corazón inocente y, como colgado de su propia imagen, contempla esta cara celestial: admira sus mejillas, su frente serena, los gozos de su alma, esta flor que no ha tocado el Mediodía : «¡Niño que a mí te pareces, vente al cielo conmigo! Entra en la morada divina; habita el palacio que has visto en tu sueño; ¡eres digno! ¡Que la tierra no se quede ya con un hijo del cielo! Aquí abajo, no podemos fiarnos de nadie; los mortales no acarician nunca co...

"A la música", Arthur Rimbaud

Plaza de la Estación, en Charleville A la plaza que un césped dibuja, ralo y pobre, y donde todo está correcto, flores, árboles, los burgueses jadeantes, que ahogan los calores, traen todos los jueves, de noche, su estulticia. -La banda militar, en medio del jardín, con el vals de los pífanos el chacó balancea: -Se exhibe el lechuguino en las primeras filas y el notario es tan sólo los dijes que le cuelgan. Rentistas con monóculo subrayan los errores: burócratas henchidos arrastran a sus damas a cuyo lado corren, fieles como cornacas, -mujeres con volantes que parecen anuncios. Sentados en los bancos, tenderos retirados, a la par que la arena con su bastón atizan, con mucha dignidad discuten los tratados , aspiran rapé en plata , y siguen: «¡Pues, decíamos!...» Aplastando en su banco un lomo orondo y fofo, un burgués con botones de plata y panza nórdica saborea su pipa, de la que cae una hebra de tabaco; -Ya saben, lo compro de estraperlo. Y por el césped verde se ríen los golfantes, m...